MICRO TEATRO
Por Locura
Parte 1.
Parte 1.
Por Vec.
La noche del 24 de septiembre, la
acostumbrada locura citadina, emergía en cada poro de la ciudad. Era de
esperarse, el reloj sobrepasaba las 18:00 horas de un jueves septembrino. Todo
el ambiente, el ritmo, la muchedumbre, me hacían respirar la sinergia de un, ya
no tan lejano, fin de semana. Durante el trayecto, venía a mí afanosamente el nombre de la nueva
temporada de Micro Teatro: “Por Locura”.
Un cigarro, una mirada, saludos, cervezas,
montones de gente, expectantes y emocionados, como niños en un juego de
rol; En el fondo, cada uno sabe que llevará al límite (en un corto periodo de
tiempo), todo el potencial de su imaginación, y, ¿hay algo en el mundo más seductor
que lo desconocido? Entonces alguien te llama, te diriges a la sala, entras en
una habitación (tu nuevo mundo, en cuestión.) Acto seguido, observas el
espacio, dilucidas un poco. Entonces la
tercera llamada.
“Estupendo” De Claudio Guarneros. Es una obra ágil, voraz, farsica,
recalcitrante y divertida. Todo parte de un absurdo: Un feto en gestación cobra
vida, para clamar por sus derechos, darle una lección al mundo sobre la
sensibilidad en la crianza, la irresponsabilidad del adulto, incluso la globalización
y sobre otros temas tabú que el dramaturgo aborda con gracia y efecto. El
diseño del espacio y su propuesta es digno de una mención aparte; una cama
vertical híper funcional. Así como la dirección de Juan Ríos, lúdica, cínica, sagaz, matizada, en fin, con oficio.
Tres actores solventes en escena, como la pareja de nóveles padres; Rubén Elizalde y Marisol Paredes, hacen la mancuerna maravillosa que espera la
llegada de su heredero (a). Y “junior”, el supuesto hijo en gestación, que aún
carece de sexo definido, interpretado con destreza y humor por Sara Cavazos.
Estupendo, es una bocanada de aire fresco, en la escena nacional. Es
lo que nunca nadie pudo ni podrá decir con certeza. Sin embargo, es lo que
algunos quisiéramos haber externado antes de nuestra propia gestación. El
ejercicio parece absurdo (y con todo su encanto lo es), pero resulta
enriquecedor, además de que la risa es curativa, y permite burlarse de uno mismo. Una obra que no te
debes perder, pues te divertirás y con suerte romperás uno que otro esquema a
tú cotidianidad. El pecado, sería perdértela. Sala 2.
Hotel Alkar, De Juan Manuel
Martín y Labarthe Hernández. El
lobby de un hotel, solitario, en el que se percibe una rareza anormal,
acompañada de un energético silencio, casi tan tangible como para rasguñar el
tiempo. La anacronía de los tapices, hace
sospechar, aún más. Una empleada detrás del mostrador, con la súbita
tranquilidad de pisar sobre terreno conocido, ejecutando órdenes. Entonces un
sonido extraño, turba la atmosfera. Aparece por detrás de la puerta, un
inquilino, a leguas se nota turbado. Su mente parece estar en estado febril,
pero su cuerpo, sólo apuntala algunos rasgos de movimiento. Habla de un
suicidio. Hace preguntas, trata de comprender, se esfuerza en recordar… Pero,
¿qué pasa cuando has olvidado el sentido de tus propios pensamientos?, o tal
vez la vida se ha vuelto insignificante. Montado en un placebo llegas al vórtice,
entre lo real y lo ficticio. Horacio
García-Rojas, interpreta con profundidad y sentido a este personaje.
También logra degradarlo, en el transcurso de la trama. Mercedes Hernandez, en el papel de la empleada, hace el contrapunto
ideal en la historia. La dirección escénica es de Jazmín Aranda. Puntual, precisa, limpia. Aprovecha momentos y
matices, y sobre todo, el gran giro de tuerca que ofrece el texto, al develar,
el secreto que encubre tan mórbido hotel.
Otro de los puntos a favor de la obra, es la economía de movimiento. Una
obra psicologista con la ligereza de un recuerdo perdido, es un maridaje que
deberías probar. Reserva tu noche en el Hotel Alkar, quién sabe lo que puedas revelar.
Sala 4.
“La Casa del Hombre que mató al animal”, De Alejandro Aguirre Tanús, como sus mismos creadores la denominan, es
una obra de terror. Una experiencia vívida y temática. El cuarto, en el que se
desarrolla la historia resulta sórdido y el ambiente pesado, comienzas a
sentirte dentro de una fantasía indigesta:
Un hombre atormentado por sus demonios, muertos y fantasmas. Va narrando a
través de su locura, acontecimientos aparentemente inconexos que involucran a
un animal, (deforme y maldito), y la muerte de su propia madre. Circunstancias
que suponen, su propio desprendimiento de la realidad. En el transcurrir de la
obra, la efervescencia se apodera de su
cuerpo y una orquesta de seres y acontecimientos, comienzan a suceder; hasta en
tres planos. Pero todo parece ocurrir dentro de la mente del personaje
principal. Interpretado por Gerardo Rivera (Director de la obra.) Dicho montaje,
viene de Micro Teatro Puebla. Se percibe la unión de grupo (como
espectador y colega), se agradece. Algunos recursos empleados son iterativos,
lo que genera una especie de línea recta en la trama (unitono.) Me quedo con
ganas de conocer más de la vida de los otros personajes y seres que deambulan
el espacio. En la distancia de lo que fueron, y ya no son, es que encuentro la
profundidad, humanización y empatía con cada uno de éstos personajes. El terror
es un gusto y género, muy peculiar. Mantener su tradición, también es una tarea
loable, como necesaria. Atrévete a
vivirla. Sala 5.
“Contra Sentido” de Miguel
Ángel Gonzales. Un concepto, una idea, tal vez una revolución detrás del
espejo. Hablamos de una obra totalmente en perspectiva, elíptica, visualizada a
través del cristal. La realidad cóncava de una mente afectada por un accidente,
su culpa, el silencio, la supervivencia; disuelta en unos tragos a la Leonard
Cohen. El tiempo no se detiene, los recuerdos sí, miran desde su ventana, como lo
hacía ella. Ahora atrapada en esa fotografía, como muestra del indivisible amor
y del eterno fracaso de vivir desasociado. Hector
Berzunza, utiliza con practicidad y soltura cada uno de los elementos, se
muestra convincente. Daniel Bretón,
desde la dirección, nos induce a la intimidad de una fisura, mental, emocional,
espiritual, ¿acaso importa? La perversión, es que lo hace lúdico, su
imaginación es capaz de transformar y manipular cada uno de los objetos. El
reflejo dentro del espejo es una realidad paralela, acordonada por pensamientos
y ataduras. El diseño del espacio y la idea cinematográfica, me recordó la
estética de directores, como Terry Gilliam. Contra tu psique, perdértela. Sala 13.Visitar Micro Teatro México, es una experiencia única, viva, divertida. Es un constante reto a tú imaginación, te invita a conocerte, desde otras perspectivas. Las historias cortas son contundentes, y créame, la divertida y suculenta catarsis, vale la pena. Experiencia fantástica *****
EXPERIENCIOMETRO:
Termómetro exponencial
***** Experiencia fantástica.
**** Experiencia única.
*** Experiencia satisfactoria.
** Experiencia rescatable.
* Experiencia reciclable.


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