martes, 13 de octubre de 2015

2015. MICRO TEATRO (Parte 2.)




                                                        
Por Vec.


Fascinado por la primera ronda de esta temporada que viví semanas atrás, no podía esperar para aventurarme otra vez, dentro de este anecdótico placer que se llama Micro Teatro, “Por Locura.”

EL EXTRAÑO CASO DE LA VACA CONEJO

De Norma Ramírez. Estamos al interior de un particular consultorio, enraizado en un campo en el que pastan vacas y deambulan conejos, en donde todo parece ordenado y apacible. Hay un nuevo psicólogo en la clínica, entra revisando unos documentos. Entonces aparece una mujer algo extravagante, vestida de saco y pijama, con orejas y cola de conejo. Ofrece los buenos días, el desconcierto del doctor no se hace esperar. Ella se presenta como La Vaca Conejo, le informa algunas de las dinámicas de la clínica. Y le dice que ella antes de estar internada, era médico del lugar. Él tiene que hacer una llamada para entonces también corroborar, que dicha mujer, lleva clínicamente su propio caso. Ella lo entiende todo, él no. Ella parece loca, él no. Él pertenece a un mundo articulado que se rige por dogmas, pero a menudo las apariencias engañan y nada es como te lo contaron, ¿cierto? Entonces ambos personajes abren las puertas a la metáfora y sus signos, nada pasa por casualidad, todo sigue su curso y desemboca: Una vida sin significantes y apegada a las estructuras, no habla de libertad. Sino de masoquismo. La civilización tiene sus trampas, es experta en generar válvulas de escape como mentiras. La cordura también es un lazo que puede asfixiar. Por amor y por locura, es que el ser humano es capaz de resignificar y reinventar cada trozo, de su ciclo vital. Jorge Aranda, en el personaje del doctor, se muestra estructurado y frágil, a ratos testarudo; su mente organizada por la ciencia no logra comprender el discurso de La Vaca Conejo, interpretada con cinismo, gracia y empatía, por Sheyla Ferrera. Juntos logran tocar al espectador y generar la magia de que en tan sólo quince minutos, tengamos la sensación de despegar los pies del piso hacia un mundo donde la poética de lo intangible, se torna trascendental. Dirige Roberto Cavazos, una comedia ágil, trascendente y muy simpática. Deja de lado lo cursi que podría llegar a ser parte del discurso (mal enfocado), y aborda con cierta ironía el desamor. Recargándose en un texto lúdico con varios rasgos de profundidad. Si te gusta “Media Noche en París”, es del tipo de cosas que te pueden enloquecer. 


EL FAN

De Alberto García Martín. Un intruso, un camerino, la astucia de saber involucrarse en donde no le llaman. De entre las penumbras, emerge un tipo delgado y nervioso. Observa con fascinación cada uno de los elementos, se permite imaginar con ellos. Pero al verse en el espejo, todo se trastorna, pues no se ve a sí mismo; Observa en su mirada, la fisura de su propia realidad. Encallado de frente al risco, busca una salida, entonces alguien se acerca. El aparente intruso, se esconde detrás del rack de ropa del artista que estamos a unos segundos de conocer. Él abre la puerta, viene del escenario, terminó el show de la noche. Los primeros minutos, después de dar una función, es un estado muy particular de estar, en el que se requiere de unos segundos para aterrizar. Un hombre con aspecto gitano, recargado en tonos rojos, con el cabello suelto y el sudor a flor de piel, parece estar en dicho aterrizaje. Se deja caer en la silla, exhausto. Su intuición le dicta que algo no anda bien, voltea al rack y descubre al individuo. El diálogo se torna ridículo, en momentos como estos, no hay nada que explicar. Entonces el intruso saca una pistola. Descubrimos que el artista es un cómico, el colmo de todo comediante es ser protagonista de su propia tragedia. Pero el colmo de la locura, es creer que las fijaciones, son reales y que alguien escribe sobre ti con obsesiva pasión. Rodrigo Magaña, hace del individuo un personaje memorable. Un trabajo intenso y contenido, anudado por las inconmensurables manías físicas, que un personaje así puede desarrollar. Leonardo Albarrán, es el comediante, en dicho personaje se notan las distintas facetas del desconcierto. Logrando momentos íntimos y potentes. La dirección es de Aleyda Gallardo, un trabajo notable, pulcro y compuesto por la poética suficiente para tocar fibras sensibles con un texto que deja la puerta abierta a múltiples correlaciones, circunstanciales o no. Una producción solvente y seria de, Ana Kupfer. Alterna David Ponce. Definitivo, tienes que verla, ya después recobrarás el aliento. 

UNA COCINA MUY LIMPIA
De Felipe Villareal. Los espacios en blanco, conducen a tú imaginación a una especie de nuevo balance en donde la percepción sufre un reset y/o reacomodo. Una mujer enfundada en un sexy vestido rojo, inunda la escena, pareciera estar en catatonia, ¿un ensueño tal vez? Entonces tocan la puerta. La conjetura se desvanece, se abren algunas más. Es un hombre, inmediatamente apuntamos que se trata de su ex. Él, al verla vestida así construye un sinfín de posibilidades y desenfrenos en su cabeza; recibir la enigmática llamada de urgencia, por parte de tu ex, en la madrugada, ¿qué otra cosa podría ser?... Pero no, su presencia fue requerida por otra situación: El ligue de la noche anterior de ella,  yace desfallecido en la recamara, hubo un pequeño accidente en la presumible noche de pasión y lo supone muerto. Requiere de ayuda para deshacerse del cuerpo y/o salir del embrollo. Para él la información no es fácil de digerir, claramente se siente ofendido y su primer impulso, es llamar a la policía. Pero después de meditarlo ofrece su ayuda a cambio de un trato más seductor. Mismo que la ex novia, no titubea en rechazar. Lo bueno es que él muertito, traía su bolsita de coca en la cartera y ella encuentra una salida fácil para negociar, sin dar nada a cambio. Entonces una serie de circunstancias locas y absurdas, ocurren. Lo que sucedería normalmente si pretendes clarificar la mente con drogas, enfundado en circunstancias extremas.
Cynthia Hernández e Ignacio Tapia, componen la mancuerna de desquiciados, polarizados y dependientes, ex novios. Que a través de su psicosis dentro de la cocina, nos enganchan en un juego sin ansiolíticos, ni trinchera. Con el único fundamento de librarse de la responsabilidad de un muerto, pero, y si, ¿el muerto no está del todo muerto? ¡Ven a dilatar la pupila, el viaje es contundente y fugaz! Alternan funciones, Moramay Ovalle y Luis Rosales.


CUERDA
De Carlos Mugica. Una obra ante todo humana, sutil, potente, encallada en la desaparición como puerto de inmovilidad; Una pareja, una hija perdida, el recuerdo constante rebasando la línea de lo real. Pero el discurso de lo “real” resulta abrumador: Suministrar medicamentos y somníferos para generar una nueva perspectiva de vida, una más estructurada, sin pérdidas aparentes. Es la solución diagnosticada para ella, alejarla de todo aquello que le separe de su esencia, para ausentarla no sólo de sus recuerdos, sino del tiempo presente. Él, un pilar, la aparente ecuanimidad que ayuda a echar raíces, un puente reconstruido con convicción. Su sufrimiento, se doblega ante la responsabilidad de ser el fuerte.  Pero la crueldad de la pérdida es un fantasma que ata al más profundo de los infiernos, y toma desprevenido y solo (a.) Mientras tanto el corazón permanece siendo un enigma, aún en dicotomía; recuerda los signos y sólo busca continuar con su labor: La vida. Como la sangre de los desaparecidos, en silencio, echa raíz. 
Patricia Gallo, interpreta con sentido y verdad a la madre (Vivi.) Buscando su fuerza histriónica, en los silencios y la contención. Jorge Chávez (Tavo), es el esposo, el padre doliente, el ser que guarda toda su frustración hasta que logra espejearse en ella. Entonces el fuerte se rompe, como olas en la piedra, en su propia desesperación. Jorge logra matices interesantes con un personaje movido prioritariamente, por amor. Carlos Mugica, escribe, dirige y pone su alma como en un blues (lamento.) Poco a poco se aleja del melodrama de la premisa,  apostando escénicamente por la inmovilidad y un tono contenido que permite el oleaje de sensaciones y emociones profundas. Dándole vuelta a la interpretación de la tragedia, para evitar lugares comunes y generar sentimientos, en común. Inúndate en esta fragilidad y humaniza tus sentidos. Alternan, Paula Serrano y Cristian Magaloni. Experiencia Fantástica. *****

EXPERIENCIOMETRO: 
Termómetro exponencial

***** Experiencia fantástica.
****   Experiencia única.
***     Experiencia satisfactoria. 
**       Experiencia rescatable.
*         Experiencia reciclable.


(Un sistema de medición que ayudará a establecer nuestro propio parámetro, en sinergia directa con el espectador. Es un esfuerzo también, por aportar y cuidar al artista.)


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